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    2019-05-14

    No se puede perder de vista que el vuelco fundamental que han dado las expresiones identitarias alrededor del tópico del lugar del “negro” en la sociedad ha dado como resultado que la racialización ya no se erige con una connotación negativa sino que se asume como identidad, con la preocupación por hacer de la “raza” un signo, esto es, con capacidad para significar positivamente en virtud de una idea de comunidad, asentada en una contextualización histórica ligada purchase EPZ-6438 un pasado común. Así, en la medida en que el instrumento a través del cual se reescribe la Historia es la racialización de prácticas y sujetos, tiene sentido considerar de qué manera la literatura se constituye en torno a la cuestión racial, en tanto esto condiciona el modo de representación. Es a partir de esta perspectiva y de la lectura de En la prisión de los sueños, que este artículo buscará responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo se textualiza la negritud “desde abajo”? ¿Qué tintes políticos abona esa racialización de prácticas y sujetos producida por aquellos mismos que asumen su identidad a partir de este proceso de reivindicación? ¿Cuál es la estética con la cual Altunaga ficcionaliza ese terreno en el cual se configuran luchas por los significados, por el dominio de la memoria y de proyectos políticos, culturales, sociales e identitarios? Si “la intertextualidad es en gran medida el producto de la mirada que la […] construye”, encuentro que lo que hace significativo a En la prisión de los sueños es la red de relaciones que establece con la tradición literaria y filosófica, a las que Altunaga subvierte o traduce libremente al lenguaje narrativo (estructura, personajes, discurso) en pos de su particular e innovadora —para la tradición literaria afrocubana— construcción de sentido. De allí que el presente trabajo se focalice en analizar el trabajo intertextual y la adaptación de la dialéctica del amo y el esclavo que realiza el escritor, como una lectura posible que me permita hallar las respuestas a los interrogantes expuestos más arriba.
    De acuerdo con Joane Nagel, la reconstrucción de una cultura histórica desde diferentes espacios de reflexión busca establecer pertenencia grupal, es decir, construir bases para una comunidad nacional y/o étnica y crear solidaridad grupal. Con “culturas de solidaridad” me refiero aquí a la emergencia de una supuesta conciencia colectiva y significados compartidos que resultan del compromiso en una acción común. En esta misma línea, la recuperación de la Historia y su re-escritura implican una selección retrospectiva de lo que busca consolidarse como conformante de una determinada identidad comunitaria, siempre de acuerdo con ideologías del presente. En esta línea, mi punto de partida para argumentar el posicionamiento del autor es el patrón teórico que hace virtual el trasfondo de la obra En la prisión de los sueños. Michelle Wright, en Becoming Black. Creating Identity in the African Diaspora, arguye que lo que une las reflexiones de los intelectuales de la diáspora africana en América, en el siglo xx, es la metodología teórica que utilizan para sus reflexiones. Según Wright, este método se desplaza entre diferentes formaciones teóricas occidentales, de las cuales las principales son las dialécticas hegeliana y marxista y el dialogismo bajtiniano. Desde estas premisas es posible leer en la obra de Altunaga una reconceptualización de la “identidad negra” cubana, alrededor de la lucha interna del propio personaje negro que, desdoblado en un alter ego, oscila entre ambas dialécticas, y juega como un zigzagueante apunte autobiográfico del mismo autor. Entrada la década de los noventa, y siguiendo el camino que habían comenzado otras expresiones culturales como el rap o las artes plásticas en cuanto a intron la denuncia de un neo-racismo, Eliseo Altunaga ingresa en lo que considero la etapa cubana de su obra, en tanto concentra sus tramas en momentos fundantes de la historia de la Isla. Si en la novela A medianoche llegan los muertos (1998) el núcleo se sitúa en la avanzada del general Antonio Maceo hacia el occidente de Cuba durante la guerra de Independencia, En la prisión de los sueños abre el espectro histórico para reflexionar sobre otros episodios menos invocados por la literatura, como la Guerrita del’12 o la Revolución y el posterior Periodo Especial. Es trascendente que con la narrativa de Altunaga, por primera vez en la literatura, se ponga en cuestionamiento el lugar del “negro” en la sociedad cubana de los últimos 50 años. En este punto, entonces, me parece necesario leer la manera en que el escritor da cauce a la tensión que se produce, ya no sólo en el orden social sino también intelectual y subjetivo del personaje negro cubano. Esto adquiere importancia al tomar en cuenta que el autor trata un comprometido cuadro político en aquellas primeras décadas revolucionarias, en las que primaba la idea purchase EPZ-6438 del “hombre nuevo”, sin distinción de clases, razas ni religiones. Aun cuando el autor no tiene una relación conflictiva en la actualidad con el Estado, todo lo anterior nos da luces para ver una estela autobiográfica en la novela, particularmente en cuanto a los posicionamientos críticos.