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    2019-07-01

    Por otro lado, cabe subrayar que esta “elegía” de Pellicer se asemeja al género precolombino del icnocuicatl, los “Canto[s] de desolación, de orfandad” (Garibay 1992: 89). Según Garibay, estos cantos precolombinos “tienen parentesco con las elegías […] de los poetas de Occidente, en que se canta la amargura del vivir” (89). Como la poesía modernista, los icnocuicatl “tienen un aire de elegancia y fervor de refinamiento” (89). Ese aire elegante y refinado del icnocuicatl se combina en el texto de Pellicer con símbolos y motivos literarios de la poesía náhuatl, y con referencias históricas al imperio mexica, para lamentar su pérdida. Aquí vemos los inicios de la reincorporación de motivos poéticos precolombinos que Pellicer profundizará en Piedra de sacrificios y en su obra posterior. Así, “La elegía de tus ojos” constituye un ejemplo muy temprano del acercamiento Aminoallyl-dUTP - Cy3 la poesía que busca recobrar la lírica oriunda y un sentido de historicidad propia. Al final del poema, el enunciador no solo lamenta dejar a su amada llorando en el jardín idealizado que abandona, sino también lamenta no poder acceder a ese pasado precolombino relegado a los pliegues de la historia.
    “Imperial agonía” (1916) Otro poema juvenil nunca coleccionado por Pellicer, “Imperial agonía” (1916), también revela un intento por recobrar un sentido de historicidad propia en la lírica mexicana. Como “La elegía de tus ojos”, se adhiere a la estética modernista y representa con exotismo la historia de la rivalidad entre el tlatoani Tezozómoc del altepetl de Azcapotzalco (?-1427) y el joven Nezahualcóyotl (1402–1472), el poeta y tlatoani de Texcoco. Como narra José Ignacio Dávila Garibi (1888–1981) en Episodios de la vida de Netzahualcóyotl (1911), Tezozómoc manda matar al padre de Nezahualcóyotl, Ixtlixóchitl el tlatoani de Texcoco, cuando su hijo es muy joven para apoderarse de su reino. Antes de morir, Ixtlixóchitl le pide a su hijo que se vengue de Tezozómoc, y el príncipe joven pasa largos años planeando recuperar el reino de su padre. Poco antes de su muerte, Tezozómoc tiene una pesadilla extraña en que Nezahualcóyotl, convertido en un águila, entra al palacio de Azcapotzalco, ataca a Tezozómoc, le arranca el corazón con el pico y lo devora. Los adivinos de Tezozómoc interpretan el sueño como un presagio de la venganza de Nezahualcóyotl para recobrar el reino de su padre. Tezozómoc, temiendo las predicciones, manda a sus hijos que maten a Nezahualcóyotl cuando venga a su funeral para evitar que su familia pierda el trono de Azcapotzalco y el reino de Texcoco. La conspiración fracasa y Nezahualcóyotl eventualmente recobra su reino en 1427 (9–32). Pellicer poetiza la pesadilla y la muerte de Tezozómoc, relatando parte de esta historia famosa del Anáhuac precolombino que circulaba entre el pueblo y, según Garibay, “debió ser deleite de jóvenes, niños y viejos” (1992: 491). Por otra parte, “Imperial agonía” constituye una parodia de “La agonía de Petronio”, uno de los textos de Nieve (1892) del poeta cubano Julián del Casal (1863–1893). El poema de Casal ejemplifica el modernismo cosmopolita y ahistórico, con respecto a corpus callosum la tradición histórica propiamente hispanoamericana. Casal se enfoca en la historia del Imperio Romano, relatando en sus versos refinados imágenes parnasianas del suicidio de Petronio, el escritor y político romano de la corte de Nerón que fue acusado de participar en una conjuración fracasada para matar al emperador. Pellicer, usando el mismo estilo refinado y parnasiano de Julián del Casal, no se enfoca en el Imperio Romano sino en el Anáhuac antiguo, relatando la muerte de Tezozómoc antes de la conjuración planeada por Nezahualcóyotl para recobrar el reino perdido por su padre. Hay varias semejanzas entre los textos que nos hacen considerar “Imperial agonía” una parodia de “La agonía de Petronio”. Tanto en el poema de Casal como en el de Pellicer, las figuras históricas mueren dentro de un palacio suntuoso, un espacio interior elegante, rodeados de cortesanos y ayudantes. En el poema de Casal, el enunciador impasible describe con imágenes luminosas y sensoriales la muerte de Petronio, a quien llama el “bardo decadente” (v. 4). Por su parte, Pellicer empieza y termina su poema con descripciones elegantes de la naturaleza que rodea al palacio, pero al igual centra su percepción en las imágenes sensoriales del palacio donde muere Tezozómoc, a quien llama “fiera decadente” (v. 13), una transformación de la frase “bardo decadente” empleada por Casal. También hay paralelos en las acciones que realizan los cortesanos en los dos poemas. En el texto de Casal los cortesanos atienden a Petronio, trayéndole el vino que el moribundo demanda (vv. 22–24). Igualmente, en el poema de Pellicer, los cortesanos de Tezozómoc le abanican y le traen “yerbajos / que un hombre de la selva a gran súplica trajo” (vv. 28–29). Otra semejanza son los títulos; no obstante “La agonía de Petronio” sugiere el sufrimiento de un solo hombre. En cambio, “Imperial agonía” también sugiere el sentimiento del poeta ante un pasado precolombino perdido. Así, afirmo que el texto de Pellicer parodia el poema de Casal, criticando el cosmopolitismo reinante y abogando por una poesía enfocada en la historia y en las tradiciones propias.